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Entrevista con EduardoSegura

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por Iván Fernández Balbuena (Cebra)

Eduardo Segura es, probablemente, el tolkienólogo español más prestigioso. Fascinado por Tolkien desde joven, tuvo el valor y la osadía de hacer una Tesis Doctoral sobre el valor literario de ESDLA cuando el tema era casi tabú en la universidad española. Dicha tesis ha sido publicada recientemente por Minotauro (El viaje del Anillo). Pero, además, Segura es autor de otros interesantes trabajos sobre el tema y ha sido consultor de New Line Cinema para la trilogía fílmica de Jackson. En Cyberdark.net hemos tenido la oportunidad de charlar con él y éste es el resultado.

Iván Fernández Balbuena

El Viaje del Anillo

¿En qué momento de su vida leyó ESDLA? ¿Supo desde el principio que se iba a convertir en El LIBRO?

Leí por vez primera El Señor de los Anillos en el verano de 1982. No era un gran lector en aquellos años, y a Tolkien le debo, como mínimo, el haber perdido el miedo a los libros grandes y sin dibujos... No sabía entonces lo que esa obra y las demás de su autor iban a suponer para mí. No creo que nadie lo sepa a la temprana edad de quince años escasos. La sensación que sí tuve desde el principio fue que aquélla era la historia de mi vida, la que a mí me habría gustado escribir. En ella estaba todo lo que yo anhelaba ya por entonces: esperanza, aventura, una historia milenaria que asomaba tras las palabras de cada personaje, lealtad, coraje, misericordia, y una nostálgica belleza que envolvía el relato de principio a fin. Y estaba Gandalf, por supuesto.

Decidí contar la historia de mi encuentro con Tolkien y Frodo en la introducción de mi libro El viaje del Anillo, porque pensé que podía ser agradable para los lectores de Tolkien comprobar que mi aventura personal había comenzado de la manera más aparentemente prosaica; como un suave sobresalto.


Inicialmente, usted se licenció en Historia Moderna pero cuando se embarcó en una tesis doctoral se decidió a pasar a la Filología y estudiar la obra de Tolkien ¿Esta decisión se debió a Tolkien en sí o hubo otros motivos?

Exclusivamente a Tolkien. Hacia 1991, yo había comenzado una tesis de doctorado sobre el pensamiento político humanista de un consejero de Felipe II, seguidor de las ideas de Erasmo de Rotterdam. Pasaban los meses y no encontraba la información que necesitaba, y mi desánimo crecía. Es curioso, pero hace unos años me enteré de que, poco después de abandonar yo aquella investigación, se descubrió en Valencia la biblioteca personal de ese consejero, lo cual dio lugar a varias tesis doctorales... Ése es, a veces, el sentido del humor del destino, ¿verdad?

Lo que yo quería hacer, sobre todo, era explicar que en la raíz de la fascinación que ejerce Tolkien había mucho más que "fantasía"; que su noción de ‘escapism’ es perfectamente lícita, y responde a una necesidad antropológica muy profunda. Somos seres para la belleza, y eso a menudo lo olvidan quienes creen que todo es racionalidad fría. Yo estaba (y estoy) convencido de que Tolkien es un grandísimo escritor, y la Filología era el campo donde razonar científicamente sobre el porqué de esa firme convicción que muchas personas tienen. Debía introducirme en la fortaleza para conquistarla desde dentro, como el caballo de Troya.


¿Qué reacciones encontró en el mundo académico ante su decisión de estudiar la obra literaria de Tolkien? ¿Le costó mucho encontrar un director de tesis? ¿Qué opinaba éste, José Miguel Odero, sobre Tolkien y su obra?

He visto un amplio espectro de reacciones ante mi deseo de estudiar a Tolkien desde su disciplina, la Filología. Algunas mostraban estupor; otras, cierta condescendencia. Las que de verdad me importaban tenían un matiz de admiración: "éste se atreve a partir una lanza a favor de un proscrito. Veamos qué hace". Llamaba la atención, sobre todo, que yo no quisiera centrarme en los "temas" que se encuentran en la obra de Tolkien, y que en cambio buscase un acercamiento al modo en que este autor construye la narración, los personajes, los diálogos; a sus referentes literarios y lingüísticos.

Para la dirección de tesis no tuve problema alguno. Llamé a la Universidad de Navarra en enero de 1994, y pedí que me pusieran con el profesor Odero. Años antes, hacia 1988, yo había leído su ensayo sobre los cuentos de hadas y Tolkien, y pensé que era quien podría dirigir mi trabajo con el necesario bagaje. Con los años he llegado a darme cuenta, con agradecimiento, de que era mucho más: un auténtico maestro, y un amigo más allá de toda expectativa. Viajé a Pamplona el 19 de febrero de 1994 y, tras una entrevista de toda una mañana —mientras nevaba mansamente sobre el campus—, salí de allí convencido de haber encontrado la respuesta a las preguntas que me planteaba hacía tiempo. Odero quería que yo siguiese donde él se había quedado; quería que hiciésemos un estudio de fondo sobre los valores estrictamente literarios de la creación tolkieniana. Los dos compartíamos ya entonces la convicción de que se trataba de mucho más que hobbits y Jinetes Negros (lo cual no es poco).
 

Tolkien

¿Qué opinión le merecen las duras críticas que contra la obra de Tolkien se han vertido desde la mayoría de los círculos académicos?

Una pose, ridícula si me lo permite. No resiste un análisis mínimamente riguroso. He visto mucha animadversión en esos círculos derivada únicamente de aspectos ideológicos. Hay gente a quien una mente prodigiosa puesta en acción le parece intolerable, si se trata además de alguien normal, que vive sin aspavientos ni excentricidades; como si lo en verdad artístico debiese estar señalado por cierta huella enfermiza de anormalidad, de una infantiloide manía de llamar la atención sobre uno mismo. Tolkien es, sobre todo, un creador de mundos posibles profundamente coherentes. Nada hay en él de manierismo.

Yo no tengo nada contra quien no quiera entrar en el pacto literario que implica el acto de leer a Tolkien, o a cualquier otro escritor que en verdad lo sea. Pero me niego a aceptar que se intente imponer criterios heredados de un complejo de inferioridad por gentes que, a veces, tienen vergüenza para reconocer que el rey está desnudo, como en el cuento de los Grimm: que en el mundo del arte hay mucho advenedizo, mucho mediocre; y un montón de caraduras.


¿Y las viejas acusaciones de racismo y filonazismo que se vienen lanzando contra Tolkien desde los años 30 y que recientemente se han vuelto a poner de moda debido a un reciente artículo del escritor Baltasar Porcel?

El racismo está, a menudo, en los ojos del que mira. Y el filonazismo, me temo, está en las fantasías de quienes tienen la conclusión escrita antes de empezar con la hipótesis de trabajo. A Baltasar Porcel, por decirle algo además de que se descalifica a sí mismo entrando en el juego barato de la polémica gratuita, le recomiendo la lectura de las cartas de Tolkien números 165 y 176, y, sin pretender ser exhaustivo (porque hay más), las páginas 139, 49-50, 70, 109, 114, 79-80, 117 del volumen de Cartas publicado por Minotauro hace ya el tiempo suficiente como para haberlo leído, a poco interés que uno tenga por hablar con fundamento. Para escribir sobre algo es necesario conocer la bibliografía. Es básico. Si no, el riesgo es que uno esté entrando en el terreno de la difamación, la calumnia, la falsedad; todo ello muy feo, y muy poco académico. Y por cierto; que revise Adivina quién viene a cenar esta noche, y que lea entre líneas.


Una de las afirmaciones de su libro es que la narrativa de Tolkien fue consecuencia de su afán por inventar lenguas ¿Podría ampliarnos dicha teoría?

El propio profesor Tolkien dedicó muchas páginas a explicar la inspiración esencialmente lingüística que anima su sub-creación. Si él lo explicaba así, creo que merece la pena prestar atención al enfoque, puesto que estamos hablando de un filólogo; y de un filólogo extraordinario, debo decir.

Egidio, el granjero de Ham

Las obras de Tolkien —Egidio, el granjero de Ham lo mismo que el Ainulindalë— son relatos donde es el lenguaje lo que desarrolla el marco narrativo coherente y verosímil en el cual el lector puede franquear las puertas del mundo primario (el "real") hacia los mundos secundarios (los reinos de, lato sensu, "fantasía": Beleriand, Númenor, la Tierra Media, Ham, la luna de Roverandom). Él mismo disfrutaba de lecturas donde el autor prestase atención al sustrato idiomático, y era especialmente crítico con las incoherencias en este aspecto.

Las lenguas crean y manifiestan formas de pensar, constructos culturales. De ese modo nos llega a los lectores la profunda coherencia y veracidad del lamento de Galadriel, "Namárië!", o el impacto que en Gimli producen las palabras de la Dama del Bosque pronunciadas en la lengua khuzdul. La multiculturalidad de la Tierra Media se alcanza mediante una polifonía esencialmente lingüística. Los lenguajes inventados por Tolkien precedieron a la elaboración de las historias, y ficción y dicción marcharon en su obra siempre de la mano. Primero era la invención del término, luego la explicación de la historia que había dado lugar a ese nombre.


Para realizar su tesis se puso en contacto con Christopher Tolkien ¿Cómo es en persona? ¿Qué opina de sus esfuerzos por publicar todos los papeles que dejó su padre inéditos antes de morir?

No he tenido el placer de conocer en persona a Christopher Tolkien. Tan sólo he mantenido con él contacto epistolar, y debo decir que siempre he encontrado en él ánimo, ayuda y agradecimiento.

Su pregunta me parece muy acertada, y me da ocasión para partir una lanza en su favor. El trabajo editorial de Christopher para publicar póstumamente las historias inconclusas de su padre, me parece sencillamente colosal. El desafío era, lo sabemos ahora, gigantesco. Tolkien no tiraba nada de lo que escribía. Por tanto, editar esos miles —literalmente— de páginas exigía del editor un conocimiento no sólo del contenido, sino —sobre todo— de la mente del autor, para discernir entre las distintas versiones, datar cada texto, etc. Las críticas que a menudo ha recibido dejan de lado, pienso, la idea básica de que Christopher Tolkien era hijo de un artista. Al preparar para la imprenta los libros de su padre, se han mezclado en él el cariño del hijo con el rigor del buen editor (siendo como es una persona, si se me permite, tan perfeccionista o más que su padre).

Como estudioso de la obra de Tolkien, mi trabajo no habría sido posible sin esa tarea titánica de Christopher. Por tanto, mi sentimiento es de agradecimiento, y no sólo desde el punto de vista profesional, sino también como lector.
 

El camino a la Tierra Media

Otro de los estudiosos con los que se puso en contacto fue con T. A. Shippey, el autor de El camino a la Tierra Media y Tolkien, autor del siglo. Creo que polemizó con él en alguna ocasión ¿Qué podría contarnos al respecto?

Hablamos mucho respecto de los enfoques que esclarecerían el lugar de Tolkien en la historia de las Letras. Él optaba por la Filología Comparada, mientras que yo estoy más a favor de un estudio de Literatura Comparada que resalte y subraye las aportaciones de Tolkien a la tradición épica, que él ha renovado en esta época tan necesitada de epopeyas y heroísmo. En ocasiones, Tom trazaba un itinerario o esquema de trabajo que encorsetaba las conclusiones; por ejemplo, en su interpretación de Hoja, de Niggle. El propio Tolkien le advirtió de ello, como se recoge en el Prefacio de El camino a la Tierra Media.

Los demás detalles hacen referencia a la voz que narra El Señor de los Anillos y El hobbit. Tom afirma que se trata, a veces, de un narrador omnisciente. He procurado delimitar ese aspecto en El viaje del Anillo, porque considero que tiene muchas consecuencias para la idea tolkieniana de verosimilitud, para posibilitar lo que él llamaba "creencia secundaria": que el lector crea en la verdad de lo que está leyendo.

De todos modos, Tom Shippey atesora un saber en su disciplina tan vasto, que sus estudios deben ser la guía de futuras investigaciones. Sus libros hablan por sí mismos de ese saber, fruto de muchos años de estudio.


De todos es sabido que Tolkien odiaba las alegorías. Sin embargo, Hoja de Niggle pertenece claramente a este género y ESDLA admite una lectura en esta clave ¿Era, pues, Tolkien sincero en esta afirmación?

La clave de esta pregunta no es simple. A Tolkien no le gustaba la alegoría porque implicaba una imposición por parte del autor; una coerción de la libertad del lector. La trascendencia de la "aplicabilidad libre" que Tolkien propugna, radica en que es la base de la recepción adecuada del mensaje literario, y del goce estético también. Tolkien señaló que todo cuento tiene una moral, pero no vale de nada destacar tal o cual interpretación alegórica sobre las demás porque una buena historia, como la vida, posee tantos ángulos de visión y análisis que escoger uno sobre los demás implica el riesgo de perder de vista que la obra de arte está viva: en cada lector, en cada época, crece con el tiempo y evoluciona, a la vez que permanecen sus valores eternos, los que la convierten en un clásico. Cualquier obra de arte que lo sea en verdad admite lecturas e interpretaciones en clave alegórica; ahora bien, ¿quiso el autor hacer una alegoría? Ésa es la clave. Chesterton decía: Hamlet es eterno; soy yo el que cambia. Decir que en la Tierra Media revive la lucha del Bien y el Mal es mucho menos cierto que señalar su reflexión sobre la Muerte y la Inmortalidad en clave mítica.

Creo que Tolkien era muy sincero en esa afirmación. Él nunca negó ciertas interpretaciones en clave alegórica —otras sí, por descabelladas o simplemente absurdas—. Pero siempre dejó clara su intención de respetar la autonomía de la obra literaria. En ocasiones se puede ver a Tolkien refiriéndose a su obra con alejamiento y extrañeza, como si él hubiese sido cronista de un tiempo ahora olvidado, como si los personajes gozasen de libertad personal y hubiese aspectos de su actuar que escapasen al conocimiento del inventor. Es evidente que las consecuencias de esta convicción de Tolkien en términos de Estética y Metafísica, son enormes.
 

Señor de la Tierra Media

También es posible una lectura religiosa de ESDLA, tal como hacen Pearce y otros autores en Tolkien, Señor de la Tierra Media ¿Está de acuerdo con este enfoque?

Vuelvo a lo que acabo de decir. Sí con matices. Hay afirmaciones que el propio Tolkien desmintió, otras las matizó: el carácter "angélico" de la misión de Gandalf; la virtud de las lembas; la relación caractereológica entre Galadriel y la Virgen María. Otras hay que tomarlas con mucha cautela. Convertir a Tolkien en adalid del catolicismo me parece peligroso; pero, sobre todo, falso. Es evidente que la mente que escribió los relatos de la Tercera Edad era católica, que sabía mucha filosofía y muchísima teología. Sobre todo, que vivía con coherencia su fe, lo cual le hace tan atractivo, al menos para mí: su pluma escribió de lo que desbordaba su corazón; pero no hacía apologética (gracias a Dios...). En El libro de los Cuentos Perdidos, la evidencia no es tan grande. Tolkien creó también su propia teología. Por eso, ciertas interpretaciones son, sencillamente, anacrónicas y falsas. Por ejemplo, los Ainur no son "ángeles", ni Ilúvatar es Dios. En el mundo de Tolkien no ha habido ni Encarnación ni, por tanto, Redención. Ésta es una diferencia básica, radical. Sin embargo, las coordenadas morales en que se debaten los personajes y el drama son profundamente cristianas. Pero yo extendería esto a la percepción que Tolkien tenía como creyente de la Belleza. Ser católico abarca también estos aspectos, y no sólo las "creencias". El amor por la naturaleza y la vida natural; el respeto a la diversidad; la lucha legítima por la tierra, la familia, la propia historia y las convicciones, por la tradición; la vida contemplativa; la muerte y la inmortalidad como temas básicos de El Señor de los Anillos —mucho antes que una interpretación alegórica o intencionalmente cristianizada—, son todos ellos elementos que un análisis en profundidad no debería dejar de lado.

Pearce es converso, y entiendo perfectamente sus esfuerzos por subrayar estos aspectos de la creación tolkieniana. En un país como los Estados Unidos, Tolkien es un regalo para los creyentes. Y, al paso que vamos, pronto lo será también en otros países donde leer a Tolkien puede despertar un sentido de los sagrado que estamos perdiendo de vista por muchos factores, entre otros el adormecimiento de la conciencia estética —y, por tanto, ética— propiciado por la telebasura.


Una curiosidad ¿Por qué su Tesis Doctoral se ha acabado convirtiendo en un libro cuando la gran mayoría se quedan olvidadas en un cajón?

Fue una condición de partida. Mi director de tesis dijo que trabajaríamos con la mente puesta en la publicación. Evidentemente, esto es fácil de decir cuando el tema de tesis es tan atractivo y publicable. Pero la meta de cualquier investigación debería ser la edición de un libro. Si es verdaderamente un avance y una aportación al saber, debe ser puesta al alcance de todos.
 

Tolkien o la fuerza del mito

¿Qué nos podría decir de sus otros libros sobre Tolkien como J.R.R. Tolkien, el mago de las palabras o Tolkien o la fuerza del mito?

En J.R.R. Tolkien, el mago de las palabras quise poner al alcance de todos un resumen de la vida del Profesor, pero colmatando las lagunas que yo había encontrado en otros estudios biográficos. Hay entre líneas muchas cosas que responden al modo en que yo siento a Tolkien; a la manera en que su vida y su obra se concatenan. Hay mucho de mí en ese libro, y eso lo dice gente que me conoce y que conoce a Tolkien por sus libros.


Tolkien o la fuerza del mito: la Tierra Media en perspectiva es un trabajo que hemos editado Guillermo Peris y yo con la editorial LibrosLibres. Se trata de una selección de aportaciones de fondo y estudios valiosos sobre la obra de Tolkien. Queríamos ofrecer al lector en lengua española la voz actualizada de quienes están convencidos de que Tolkien es oro puro. Hay en ese libro catorce ensayos que recorren aspectos importantes de la sub-creación tolkieniana, desde la revisión que Tolkien hace de las ideas románticas sobre "fantasía" (esa terrible palabra, que tan poco me gusta), hasta las fuentes de su inspiración lingüística y temática. Con él iniciamos la colección INKLINGA, destinada a ofrecer al lector obras de referencia sobre Tolkien y el mundo literario de los Inklings.


A Tolkien se le suele considerar como el gran renovador de la Fantasía como género literario. ¿Cree que él era consciente de este hecho?

Tolkien no se consideraba a sí mismo escritor de Fantasía. Ya dije antes que él era, antes y sobre todo, un filólogo. No escribía sólo "argumentos", sino que construía historias, en el sentido fuerte de cohesionar con una arquitectura de base lingüística todo un corpus de relatos y tradiciones inventadas, recreadas a través del prisma de la invención de lenguas. La "fantasía" ya tenía mala fama en vida de Tolkien, por inverosímil, y a causa del estigma de infantilismo y mal "escapismo" que pesa sobre ella desde la época victoriana. Nada de eso era la Fantasía para Tolkien. Antes al contrario, se trataba de un medio de crear verdad, "creencia secundaria", como afirma Tolkien en su ensayo Sobre los cuentos de hadas —muy poco conocido, desgraciadamente—.

Tolkien es otro paso adelante en la tradición épica, que entronca con Homero y William Morris, pasando por los cantares de gesta, la novela gótica y el Quijote. Nada de fantasía.


Por otro lado, la mayoría de los estudiosos buscan sus influencias en la mitología escandinava y celta o en la literatura medieval. Sin embargo, personalmente creo que Tolkien también es deudor de muchos de los autores fantásticos anglosajones del XIX y principios del XX como el citado Willian Morris, George MacDonald, Lord Dunsany, E. R. Eddison o Branch Cabell ¿Cuál es su opinión al respecto?

Estoy básicamente de acuerdo. De hecho, creo que su parentesco con "lo medieval" es casi ambiental, meramente tópico. El tratamiento de los temas está renovado, vivificado por los idiomas, recreado por la fusión entre el erudito y el escritor que se dan cita en Tolkien.

E. R. Eddison no influyó en Tolkien, aunque fue un autor que le gustaba. Es mucho más importante la influencia de William Morris en lo que ahora es El Silmarillion (El libro de los Cuentos Perdidos, en sentido amplio), o de MacDonald en el tono de El hobbit o de Roverandom y las creaciones de ámbito doméstico de Tolkien. Tennyson y el autor de Beowulf, sobre todo éste, se me antojan las verdaderas influencias, aunque no acabo de ver el interés de identificar quién está presente, aun como inspiración, en tal o cual personaje o pasaje de los relatos.
 

Sendero de tinieblas

Es vox populi que Tolkien renovó el género fantástico, pero sus seguidores estuvieron a punto de destruirlo al elaborar copias mediocres de sus libros. ¿Que opinión le merecen este tipo de autores, gente como Guy Gavriel Kay, por ejemplo?

Desconozco la obra de este autor, así que no puedo opinar. De los autores que llenan los estantes de "Épica fantástica" o "Narrativa heroica", debo decir que los de éxito son creadores de argumentos que enganchan al lector, a menudo confusos moralmente —de intento—, y muy flojos literariamente. Flaco favor como discípulos de Tolkien, que les habría tirado de las orejas, antes que nada, por no escribir mejor. En cualquier caso, el tiempo pondrá a cada uno en su sitio, a pesar de que el marketing y el mercantilismo que nos inunda haga pensar que lo que vende permanecerá. Me quedo con Lloyd Alexander, coetáneo de Tolkien.


¿Y aquellos que deliberadamente buscaron otras fuentes de inspiración más cercanas a Howard y su saga de Conan, como Fritz Leiber o Michael Moorcock?

No me atrae ese tipo de literatura.


¿Cree que en nuestros días el género fantástico está sufriendo al fin una auténtica renovación que le ha permitido romper con las cadenas que forjó Tolkien gracias a la obra de escritores como George R. R. Martin, Andrezj Sapkowski, Javier Negrete o León Arsenal?

Lamento no tener bagaje de lecturas de esos autores. Mis gustos literarios van por otros derroteros, muy alejados de la "fantasía".


Por último, usted trabajó como asesor de la productora New Line Cinema dentro del proyecto cinematográfico de Peter Jackson. ¿Podría contarnos en que consistió ese trabajo? ¿Qué opinión le merecen las películas resultantes?

Me ha parecido una adaptación realmente brillante. Sólo lamento el punto de partida comercial que se adoptó. Si se hubiese sido más fiel a Tolkien, se habría dotado a la historia de ese matiz contemplativo, de tempo lento, que caracteriza la Tierra Media. En ese sentido, me ha disgustado especialmente el tratamiento de Bárbol, convertido en un contrapunto innecesariamente cómico. Y puedo imaginar a Tolkien rabiando por el fallido intento de hacer de Gimli un enano respetable. Ni Disney ni New Line...

Mi trabajo consistía en responder consultas sobre problemas puntuales que planteaba el guión: tratamiento de personajes, supresión de algunos de ellos, elaboración del prólogo de La Comunidad del Anillo, etc. Yo era una voz más entre otras, más autorizadas que la mía. En cualquier caso, un honor y un privilegio.


Bibliografía de Eduardo Segura en Cyberdark.net -
http://www.cyberdark.net/autores.php3?cod=4631

Bibliografía de J. R. R. Tolkien en Cyberdark.net -
http://www.cyberdark.net/autores.php3?cod=1

La trastienda de la Tierra Media – Artículo de Phil Resch sobre las raíces de los mitos que se aprecian en la obra de Tolkien
http://www.cyberdark.net/portada.php?edi=6&cod=235

Las dos torres – Especial sobre la segunda película de Peter Jackson -
http://www.cyberdark.net/portada.php?edi=6&cod=111

El retorno del Rey – Especial sobre la tercera película de Peter Jackson -
http://www.cyberdark.net/portada.php?edi=6&cod=268


 

©2004 Iván Fernández Balbuena para cYbErDaRk.NeT
Prohibida la reproducción sin permiso expreso del autor

    

2004-07-18 16:11   Rafael
Pienso que Eduardo Segura tiene toda la razón, y que a Tolkien no se le debería comparar con todos esos autorcillos con los que, frecuentemente y por desgracia, comparte estantería en librerías y bibliotecas. 'The Lord of the Rings' es, ciertamente, una obra épica dentro de una mitología, la tolkieniana, y ha de ser comparada con 'Beowulf', 'La Ilíada' o 'La Odisea', y no con los libritos de personas tales como G.G. Kay o M. Weis. Esa es mi opinión.
Un saludo afectuoso,
Rafael.
2004-05-29 21:10   AGKenobi
Un hombre realmente interesante y muy puesto. Me a gustado mucho esta entrevista, así como su manera de dar los puntos de vista. Ojalá todos fueran así, claros, respetuosos y sinceros. Así da gusto. Eché de menos una pregunta y es el echo de como se tomó que en el Abismo de Helm, en Cuernavilla, hubieran aparecido los Elfos, en el libro no aparecen, pues tenían sus propios problemas en sus fronteras, así como la muerte de Haldir, el tratamiento de Aragorn en Las Dos Torres, el de Bárbol equivocando alos Hobbits con Orcos o el hecho de que esta segunda parte no se parezca casi en nada al libro.
2004-05-28 16:19   yarhel
Una entrevista muy interesante, enhorabuena Cebra. De vez en cuando hace gracia leer a personas que han analizado a Tolkien desde fuera de la fantasía. Particularmente, agradezco la refutación de que Tolkien fuese pro-nazi, cosa que me puso de muy mala leche cuando leí, porque no me cuadraba en absoluto con lo que sabía de él y me sonó a declaraciones sensacionalistas, que es lo que parece que fueron.
2004-05-25 00:20   Elizabettha
Coincido con Irluachair. La entrevista es muy interesante y se nota que es un gran experto que sabe de lo que habla, pero también se le ve demasiado reacio a criticar de manera realmente dura a Tolkien, trata los puntos débiles o no tan "agradables" de su obra de una manera demasiado tibia. Parece que se ha pasado de un extremo a otro: de que Tolkien fuera una especie de proscrito literario a deificarlo hasta hacerlo prácticamente intocable.

En resumen, que la entrevista y sus opiniones me parecen interesantes, pero también me parecería interesante que este experto revisase sus teorías (aunque no sea yo quién para aconsejarlo)
2004-05-20 23:08   Irluachair
Realmente, después de los sugestivos libros Shippey...no parece que pueda haber algún punto de vista novedoso sobre la obra de Tolkien. En cierta manera, la perpectiva sobre Tolkien está cobrando un sentido acartonado y correcto, que creo que ni a Tolkien le gustaría.

Se tiene que poder leer a Tolkien de otras maneras...si no, habría que desertar.

En Tolkien existen muchas actitudes enmascaradas, que muestran cosas que no nos gustarían; pero sacar estás cosas no debería importar. Y creo que hay mucho afán por parte de algunos por mostrar a Tolkien de manera totalmente correcta a nuestros reparos.


2004-05-20 21:08   vorkosigan
Realmente clarificador leer la opinión y el punto de vista sobre la obra de Tolkien por un gran experto.
Ivan muchas gracias por la entrevista y las preguntas tan acertadas y oportunas.
En resumen: me ha encantado leerla. ¡Muchas gracias!
2004-05-17 17:44   db105
Me ha sorprendido que el autor no conozca la fantasía posterior a Tolkien. Lógicamente, al ser posterior no es un requisito para entender a Tolkien... pero no entiendo que estando tan interesado por este autor no se interese también en su influencia sobre los que le siguieron, aunque sea para criticarlos.

En cualquier caso, sobre Guy Gavriel Kay, que ayudó en la elaboración del Silmarillion, tengo que decir que es un escritor de fantasía estupendo. Quizá no se note en su trilogía del Tapiz de Fionovar, que es lo primero que escribió y que está muy fuertemente influenciado por Tolkien, pero sí en su obra posterior, que tomó un camino más personal y, en mi opinión, de gran calidad.
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