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LAS DIFICULTADES DE ADAPTAR AL CINE UN CÓMIC DE SUPERHÉROES

   por Iñaki Bahón, Julio 2002

Este artículo ha sido leído 9478 veces

   Es evidente que el cine "de superhéroes" está de moda.

   "Spider-Man" (al parecer Stan Lee odia que se omita el guión) aún no ha dejado de batir records de taquilla cuando ya se anuncian los inminentes estrenos de nuevas adaptaciones de cómics de superhéroes.

   Tenemos (casi) encima a Ben Affleck marcando paquete gracias al ajustado uniforme rojo de Daredevil, y a ese Hulk de Ang Lee que, a juzgar por las noticias, no le va a ir a la zaga en cuanto a paquete. A estos proyectos ya consolidados hay que añadir la segunda parte de "X-Men" que se rodará el año próximo, y la inevitable secuela de las aventuras del trepamuros.

   Pero además de estos títulos (que aunque en algunos casos aún no se han rodado, están totalmente confirmados), existe otro buen número de proyectos más verdes con supertipos de por medio. En distintas etapas de gestación tenemos, entre otros, "The Fantastic Four" con guión de Chris Columbus; "Batman: Year One", que está previsto dirija Darren Aronofsky (¿alguien entiende algo?); la rumoreada adaptación del Dr. Extraño; ese proyecto oficialmente anunciado por la Warner de rodar "Batman contra Superman"  con Wolfgang Petersen al frente y de cuyo reparto nada se sabe, aunque se ha comentado el nombre de Matt Damon (¡Dios mío! ¿En qué papel!), así como las secuelas que generen todos estos títulos.

   Durante mucho tiempo los amantes de los cómics en general, y de los cómics de superhéroes en particular, hemos esperado ansiosos que nuestros personajes favoritos dieran el salto a la pantalla grande. Durante los últimos 30 años, y salvo unos escasos oasis (Superman, Batman, X-Men, y poco más) esta espera ha sido como una travesía por el desierto. Ahora parece que por fin nuestra paciencia va a ser recompensada con una avalancha de adaptaciones.

   Precisamente por eso puede resultar interesante reflexionar un poco acerca de las dificultades que pueden presentarse a la hora de adaptar al cine un cómic de superhéroes, aunque sólo sea para prepararnos mentalmente ante lo que podamos encontrarnos en el cine a cambio de nuestros (ya casi) 6€.

    La verosimilitud

   La literatura utiliza únicamente las palabras para comunicar. Las descripciones de una novela, por detalladas que resulten, dejan mucha libertad a la imaginación del lector para visualizar escenarios, personajes o incluso acciones.

   Con el cómic no sucede lo mismo. El estilo de algunos dibujantes es tan minucioso que define detalladamente el aspecto de los personajes, así como el espacio físico en el que se desarrollan sus aventuras. Esto que en un principio parece una gran ventaja a la hora de realizar una adaptación cinematográfica (¿no basta con recrear sin más el cómic?), es a menudo todo un problema. ¿Por qué? Porque, evidentemente, lo que funciona en un cómic a menudo no sirve cuando se traslada a la imagen real. En realidad, cuando leemos un cómic nuestra mente no traduce a imagen real lo que vemos dibujado. Lo aceptamos basándonos en los códigos del propio medio, y por tanto resulta aceptable algo que en imagen real no funcionaría.

   El ejemplo más evidente de esto son los trajes.

  • Durante muchos años de los 80 y 90 las mujeres de la Patrulla X llevaban unos uniformes (minifaldas, botines de tacón, cintas en el pelo, mallas ajustadas, guantes hasta medio brazo...) que si bien no quedaban del todo mal en los cómics (al menos si no te fijabas mucho en ellos), en caso de haber sido "traducidos" a imagen real les hubieran hecho parecer unas horteras en el mejor de los casos.  En lugar de la Mansión Xavier aquello parecería la Mansión Play-Boy, o directamente un prostíbulo.
  • ¿Alguien sabe cómo podría funcionar la armadura del Hombre de Hierro en imagen real, una armadura metálica que puede doblarse por las articulaciones? Evidentemente habría que rediseñarla para el cine.
  • ¿Cómo demonios podría el Capitán América llevar su escudo sujeto en la espalda y oculto bajo una cazadora en una película?

   Esto no sólo sucede con los uniformes, sino también con la anatomía, los escenarios, la manifestación de los superpoderes, etc.

   Y, a un nivel más profundo, con la base de todo el argumento. El mero hecho de que exista un personaje con superpoderes se acepta automáticamente en el cómic, pero en una película, donde se exige un mayor nivel de realismo (que no de realidad), es necesario un esfuerzo mucho mayor por parte de sus responsables para conseguir que el público crea. Sobre todo por que se trata de un público más heterogéneo que el que compra tebeos.

   Los consumidores de cómics entramos en el cine con los códigos del género perfectamente asumidos. Quienes hemos crecido rodeados de supertipos aceptamos inmediatamente que alguien obtenga superpoderes, se confeccione un traje, se ponga un nombre "de guerra", y se dedique a combatir delincuentes, los cuales también suelen llevar trajes y nombres estrafalarios. Esto no quiere decir que estemos ganados de antemano, por supuesto. Queremos al personaje y exigimos que la película esté a su altura.

   Pero la situación se complica cuando se trata de espectadores no aficionados a los tebeos. Para alguien no acostumbrado a este tipo de género estas premisas pueden resultar risibles, sobre todo cuando se trasladan al cine. A este público hay que explicarle de la forma más convincente posible las reglas del juego propias del género.

   Pero tanto para los profanos como para los ya iniciados, la luz de los proyectores cinematográficos resulta muy potente y cruel. En una película es mucho más fácil detectar incoherencias, errores y trucos que en un cómic, y por ello el espectador de cine es mucho menos indulgente.

   The End

   Son pocos (por no decir ninguno) los cómics de superhéroes actuales que presentan episodios autoconclusivos, más allá de algún fill-in ocasional o de algún número especial, como un Annual.

   El negocio se basa en enganchar al lector de un número a otro, dejando la trama en suspenso al final para que necesitemos comprar el siguiente (nada nuevo: un sistema utilizado desde hace siglos por la literatura popular, o por los actuales culebrones televisivos). Esta estrategia no se utiliza únicamente para atar al lector a una colección, si no que también sirve para mover a la clientela de un título a otro, narrando una misma historia a través de varios números de distintas colecciones y forzar así la compra (aunque sea puntual) de una serie que normalmente no frecuentamos (la técnica de los crossovers ha sido utilizada hasta la saciedad, y si bien en algunos casos ha producido obras estupendas, en la mayoría ha evidenciado que su lanzamiento obedecía únicamente a razones comerciales).

   Este sistema del eterno "Continuará..." conlleva que se diseñen tramas argumentales que se prolongan durante años (el caso de la Patrulla-X de Chris Claremont, con sus múltiples cabos sueltos sin atar durante decenas de episodios resulta un ejemplo perfecto). Esto, en caso de que los autores cuenten con el talento adecuado, puede ser estupendo para el lector. El problema es que el cine, normalmente, requiere de un "Fin" más o menos a las dos horas de comenzar la película.

   Existen productos "fraudulentos", como "El Señor de los Anillos", la cual se vende (con mucho éxito, por cierto) como tres entregas, cuando en realidad se trata de una sola película (larga, eso sí, pero ¿la unidad de un film viene definida por su duración, o por la historia que cuenta?), dividida en tres partes para así poder cobrarnos tres veces. Pero estos casos, afortunadamente, son excepciones.

   Por lo general, una película cuenta una historia, y la estructura dramática (así como el espectador) exige a que esta historia tenga un final más o menos cerrado.

   Al realizar una adaptación sobre un superhéroe debe comprimirse una o varias aventuras en dos horas, por lo que hay que resumir argumentos que en muchos casos se han desarrollado a lo largo de numerosos episodios en el cómic. Esto supone eliminar elementos, situaciones, personajes, etc.

   Y como el protagonista es un superhéroe, el antagonista tiene que ser un supervillano.

   Y, claro, dado que se ha invertido mucho en el film y se quiere que el malo esté a la altura del bueno para que la confrontación atraiga a mucho público, se elige al enemigo más terrible con el que el personaje se haya enfrentado jamás en los cómics. Por eso Batman se enfrentó en el cine con el Joker, Superman con Lex Luthor, los X-Men con Magneto, y así sucesivamente. Al fin y al cabo ¿nos atraería tanto el "Spider-Man" de Sam Raimi si en lugar de pelear con el Duende Verde se enfrentara, por ejemplo, a la terrible amenaza de El Remendón?

   Y como es una película y se espera un final feliz, pues el malo normalmente acaba capturado o muerto. Entonces, tal vez porque Jack Nicholson no quiere saber nada de la secuela, o porque Tim Burton (algún día se impondrá la cordura y se elaborará una lista de los directores más sobrevalorados en la que Burton ocupará podium junto a, por ejemplo, Ridley Scott y Stanley Kubrick) cree definitiva su versión del personaje y no quiere que nadie pueda mancillarla después, sucede que el Joker muere en la primera entrega de la actual saga de Batman.

   Un personaje que ha sido la peor amenaza a la que el Señor de la Noche se ha enfrentado en sus más de 60 años de historia es despachado en dos horas. ¿Esto deja una sensación un poco extraña, verdad? De igual manera, cuando vemos en "Spider-Man" como el Duende Verde muere a la hora y media de haber nacido, no podemos evitar la sensación de que el personaje está poco aprovechado.

   De todas formas, suponiendo que liquidar a personajes tan importantes sea un error, es un error subsanable. Basta con recurrir a las resucitaciones, tan comunes en los cómics. El abuso de esta solución es el culpable de que la muerte ya carezca de significado. Son tantos los ejemplos de personajes que han vuelto a la vida tras haber muerto (Jean Grey, la tía May de Peter Parker, el Profesor Xavier, Superman, Magneto, el Dr. Muerte....) que el recurso dramático que supone matar a un personaje ha perdido su fuerza y el lector sabe que en los cómics nada es definitivo.

   Confiemos en que esto no se convierta en norma general también en el cine.

    La pérdida del Universo

   Marvel Comics y DC publican un gran número de colecciones cuyos protagonistas son superhéroes. Cada colección tiene como protagonista a un personaje o grupo de personajes distintos, pero éstos no "viven" aislados unos de otros. Las dos editoriales han desarrollado sendos universos ficticios en los que coexisten casi todas sus criaturas.

   Esta característica supone una gran ventaja a la hora de construir nuevas historias, ya que cada título tiene a su disposición todos los personajes (tanto héroes como villanos) que aparecen en otras colecciones, y resulta especialmente útil a la hora de crear un nuevo personaje: no es necesario describir el entorno en el que se desarrolla la historia ni sus "reglas". El lector de otras colecciones los conoce perfectamente.

   Esta interrelación entre personajes y tramas, el hecho de que lo que sucede en una colección pueda tener repercusiones en otras, consigue que el lector, de alguna manera, sienta que ese mundo en el cual se desarrollan las aventuras de sus héroes es más "real".

   Por otro lado, la ubicación que le corresponde dentro de este universo sirve también como elemento para definir al personaje por contraste con los demás.

  • La medida del poder de cada personaje suele establecerse por comparación con los demás.
  • Reed Richards es un genio, pero su inteligencia aún queda más resaltada cuando otros personajes brillantes, como Hank Pym o Tony Stark se asombran ante él.
  • Daredevil es un héroe, y su valentía queda aún más patente cuando se enfrenta a criminales que han puesto en apuros a supertipos mucho más poderosos que él.

   Las adaptaciones cinematográficas suelen centrarse (por el momento) en un sólo supertipo o grupo. Es evidente que muchos personajes complican el guión y aumentan el presupuesto (en los "X-Men" de Bryan Singer se eliminaron algunos de los personajes que aparecían en un tratamiento inicial para reducir el coste de la película), pero esa sensación de globalidad, de gran escenario que las editoriales han ido construyendo a lo largo de los años, y que presta solidez y credibilidad a personajes e historias, se pierde completamente en las películas.

    Con toda seguridad mucha gente se va a sentir defraudada

   No se trata únicamente de adaptar una obra que cada uno de sus lectores (millones, si hablamos de un título de éxito) ha recibido de una forma especial dependiendo de su edad, procedencia, etc. En algunos casos, cuando hablamos de una colección con años de historia, es casi seguro que habrá sido desarrollada por distintos guionistas y dibujantes, cuyos tratamientos pueden haber sido muy diferentes. ¿Cuál de estos puntos de vista elegir para basar el guión?

  • Para la mayoría de los lectores contemporáneos de Daredevil, nuestra mayor referencia la constituye la etapa de Frank Miller. Pero ese personaje dramático y atormentado contrasta con el diablillo parlanchín y chistoso de sus primeros años. ¿Cuál de los dos llevar a la pantalla?
  • A lo largo de sus muchos años de andadura, Superman ha cambiado de orígenes, de poderes, de uniforme. ¿Con qué quedarnos si hacemos una nueva adaptación?

   Dado que estas películas persiguen una recaudación importante (en general todas lo hacen, pero con más motivo aquellas que requieren de una fuerte inversión para efectos especiales), normalmente se decide utilizar la "versión" más contemporánea del personaje, para atraer así al público joven que, por mucho que duela, es quien hoy en día acude al cine mayoritariamente.

   Esto supone que el público de cierta edad, el que conoce al personaje desde hace décadas, corra el riesgo de no encontrar en la pantalla aquello que le cautivó de joven.

   Por ejemplo, entre la revisión de John Byrne y el "Ultimate Spider-Man", no tengo nada claro si el actual origen oficial de Spidey tiene algo que ver con el que conozco desde los 70.

   Todo el mundo tiene su época favorita, un/os episodio/s que recuerda con especial cariño o emoción, unos personajes predilectos... Muchos ejemplares, muchas tramas, muchos personajes. Muchos tebeos comprados en la infancia con la paga del domingo.

   Es evidente que no podemos pretender ver trasladado nuestro pasado emocional a la pantalla, y tampoco se puede contar todo en una película. El cine, en gran medida es síntesis, y obliga a eliminar mucho material.

   Por ello, en mayor o menor medida, la decepción es inevitable.

   Demandas por infidelidad

   Me gustaría conocer qué porcentaje de espectadores de una adaptación eran ya aficionados al cómic del que ésta procede, y cuántos no conocían al personaje hasta que se estrenó la película. Evidentemente estos porcentajes serán distintos en cada caso, pero sería interesante conocerlos.

   Por ejemplo, en el caso de "Spider-Man", ¿cuántos de los millones de espectadores que han acudido a verla ya eran aficionados a sus cómics? Seguramente estos espectadores serán incapaces de ser objetivos respecto al film, ya que lo juzgarán en función de lo fiel que es respecto del original.

   ¿Es esto justo para la película?

   Hitchcock decía (y supongo que muchos cineastas están de acuerdo), que la mejor forma de adaptar una obra (normalmente literaria) es leerla, quedarse con lo que te interesa, y olvidarse del resto.

   En general estoy de acuerdo con esa afirmación. No creo que una película tenga la obligación de ser fiel al material en el que se basa. Cuando un autor vende los derechos de su obra tiene que aceptar que la película que se va a rodar es independiente de lo que él ha creado, y que no tiene porqué respetar personajes, argumentos, situaciones, etc. El autor tiene que aceptarlo y el espectador también.

   Pero el espectador suele aceptarlo sólo a medias. Aunque muchas de las películas que se ruedan están basadas en novelas, relatos, obras de teatro, etc., éstas suelen ser poco conocidas, por lo que casi nadie establece comparaciones entre adaptación y original.

   Pero cuando se adapta una obra de gran éxito y popularidad, como "El señor de los anillos", lo fans de la obra fuente exigen fidelidad. Quieren ver el material que les cautivó traducido a imágenes punto por punto. Tanto es así que raramente juzgaran la película en sí como obra aislada, si no que su opinión vendrá condicionada por lo mucho o poco que difiera de la fuente en la que se basa.

   En estos casos estoy con los aficionados. Creo que constituyen una excepción a la regla de Hitchcock. Una película que espera ser un éxito basándose en que existen millones de fans de la obra original deseando verla, y que utiliza esa obra original para promocionarse ¿tiene derecho a no serle fiel? Yo creo que no lo tiene. Creo que esos millones de fans deben ser respetados, y que tienen derecho a quejarse en el caso de que los responsables de la película realicen una adaptación demasiado "personal".

   Particularmente me sentí muy decepcionado con el "Drácula de Bram Stoker" de Coppola (el ejemplo no tiene relación con los cómics, pero creo que es válido). Como enamorado de la novela esperaba disfrutar por fin la versión definitiva, sobre todo porque se estaba vendiendo como tal, incluyendo el nombre del autor en el título.

   Decepción al canto.

   Estoy de acuerdo en que es una película muy hermosa y estéticamente magnífica. Pero no es una película de terror, si no más bien una historia de amor. Desde luego aquello no era el Drácula que yo quería ver.

   Dejarse llevar por la moda

   A mi entender algo cambió con el "X-Men" de Bryan Singer, esa adaptación cobarde, traidora y exitosa de las aventuras del célebre grupo de superhéroes mutantes.

   ¿Por qué traidora? Porque eliminó muchas señas de identidad de los personajes (en los cómics Cíclope no es un jovencito casi imberbe, y Lobezno es un tipo duro, bajito, y con bastantes años; Pícara no tiene nada que ver con la que aparece en el film, y Jean Grey nunca ha sido doctora). Además, la selección de dichos personajes resulta cuestionable; si la de los villanos es escandalosa (Dientes de sable no está en absoluto aprovechado, y el Sapo siempre ha sido un malo de segunda categoría), la de los buenos es corta (la Bestia, por ejemplo, fue finalmente eliminada por cuestiones de presupuesto).

   ¿Por qué cobarde? Por que no dudó en podar elementos clave para facilitar la verosimilitud, como los uniformes clásicos o algunos superpoderes (Pícara es la más poderosa del grupo y vuela, al igual que Ororo; Jean levita, etc.).

   Estoy de acuerdo en que es difícil rodar una película con estos protagonistas y que resulte creíble, pero no considero lícito desechar elementos clave para facilitar la tarea. O se afronta la adaptación, o se rechaza el encargo para rodar algo más apegado al mundo real, y, lógicamente, menos difícil de sacar adelante.

   A pesar de todo, dejando aparte las comparaciones con la fuente en la que se basa, "X-Men" es una buena película que con su excelente recaudación demostró que los cómics de superhéroes pueden resultar material rentable para el cine.

   Es cierto que el éxito de "Blade" (1998) fue anterior, y también ayudó a fomentar esta idea, pero, a pesar de tratarse de un personaje Marvel, no lo considero un superhéroe en el sentido que estoy manejando aquí.

   Es cierto también que no fue "X-Men" el primer caso de película de superhéroes exitosa. La saga de "Superman" en los 70-80, y la de "Batman", en los 80-90, fueron sendos bombazos de taquilla. Pero ambos legendarios personajes (con respectivamente cuatro entregas estrenadas hasta la fecha) pertenecen a la misma editorial, la DC.

   Hasta "X-Men", los personajes de la otra gran editorial, la Marvel, habían corrido una suerte nefasta. Adaptaciones de "todo a cien" como "Capitán América", "Fantastic Four" o "The Punisher" (inéditas en nuestro país o estrenadas directamente en vídeo) obtuvieron el éxito que su calidad y presupuesto merecían.

   Cero.

   Todo esto no tenía sentido. ¿Cómo era posible que unos personajes que vendían millones de cómics books en todo el mundo no fueran capaces de dar un salto exitoso a la gran pantalla?

   La poca confianza de las productoras hacía que no arriesgasen a la hora de rodar una de estas películas, destinando a ellas presupuestos bajos y escaso talento. Y el nulo éxito de estos bodrios mermaba aún más la confianza en estos personajes.

   La típica pescadilla que se muerde la cola.

   Pero la lógica comercial hacía prever que esta situación tendría que cambiar en algún momento.

   Durante un tiempo se daba por seguro que quien iba a producir este cambio iba a ser nada más y nada menos que Spider-Man, el personaje más emblemático de la Marvel. Parecía que la adaptación cinematográfica de las aventuras del trepamuros iba a ser el primer proyecto de envergadura que adaptase un cómic de esta archiconocida editorial, dirigido nada más y nada menos que por James Cameron, seguidor del personaje y muy interesado en dirigirla. Aquello sonaba a música celestial para los aficionados a las correrías del trepamuros que además admirábamos a Cameron.

   Pero complejos problemas con los derechos legales hicieron atrasar una y otra vez el inicio de la producción, desanimando finalmente al director de "Titanic", que acabó por abandonar el barco (nunca lo lamentaremos lo suficiente), y, a la postre, retrasando años el proyecto.

   Y la carrera la ganó "X-Men", quien viniendo desde atrás se convirtió en el primer gran éxito de taquilla basado en superhéroes Marvel, abriendo así la veda de las adaptaciones. Los cientos de millones de dólares que lleva recaudados "Spider-Man" (por fin estrenada), demuestran que la moda está aquí para quedarse.

   Ahora el peligro está en que, precisamente a causa del éxito que los lectores habíamos deseado tanto, se aceleren los proyectos para aprovechar esta moda, sacrificando la calidad cinematográfica a cambio de la eficacia comercial. Existe el riesgo de que se empiecen a "fabricar" adaptaciones sin alma, convencionales, sin personalidad e intercambiables entre sí. Películas que no respeten a los personajes ni a sus seguidores.

   Pero no nos pongamos pesimistas antes de tiempo. Lo importante ahora es que después de años de espera (en algunos casos muchos años) tenemos en marcha numerosas adaptaciones aparentemente de calidad para poder disfrutar de nuestros héroes favoritos hechos carne (o pixels, según el caso).

   A disfrutar de la racha mientras dure.

   Y esperemos que dure los suficiente como para que podamos disfrutar de unas adaptaciones de "Watchmen" y de "El regreso del Señor de la Noche" que estén a la altura de los cómics.

   Un saludo

   Iñaki Bahón

    

   Postdata: Evidentemente este es un tema abierto en el que todos los aficionados del cómic tendremos seguramente algo que decir. Por mi parte tan sólo me he limitado a señalar las dificultades que considero más importantes a la hora de realizar una adaptación de este tipo.

   Desde ahora animo a los lectores a que envíen sus propias opiniones, aquí o, preferentemente, en el foro de Cómics.

   Nota: La mayoría de los ejemplos citados en este artículo están tomados de colecciones de Marvel Comics y, en menor medida, de DC. Al igual que con las adaptaciones cinematográficas, supongo que habrá lectores que echen de menos que hable de otros personajes y otras editoriales. Si he elegido estas dos, a pesar de que existen más compañías que publican colecciones de superhéroes, ha sido principalmente por que, además de ser aquellas con las que estoy más familiarizado, gracias a su larga trayectoria y popularidad, resultan idóneas para ilustrar los comentarios.

 

@ 2002 Iñaki Bahón
Prohibida la reproducción sin permiso expreso del autor

    

2004-02-12 21:37   elcap
por lo general casi siempre cambia al personaje de historieta a la pantalla grande
2003-10-07 23:44   mys-tra
Bueno lso comics y yo no es q tengamos una relacion de amor pero creo q se dicen cosas muy ciertas e interesantes en este articulo. Algo q simempre he pensado es q un libro al ser adaptadpo a pelicula pierde bastante, pero si lo q se adapta es un comic la cosa empeora o se agrava más aún si cabe. En las peliculas q se basan en libros lse recorta mucho el relato del libro van al grano, en los comics se observan muchos detalles en los dibujos, creas tu propio ideal del superhéroe y eso no aparece en las peliculas. No es bueno ni acertado reducir toda una vida de un superhéroe en una hora y media o dos de pelicula, se kedan infinidad de cosas fuera. No soy partidaria de adaptar comics al cine
2002-09-17 12:41   Trinity
Nunca he sido muy aficionada a los comics, pero no porque no me gusten, sino porque me conozco y se que si me engancho me voy a dejar el sueldo, y no es plan.
Sin embargo por ejemplo Spiderman y XMen me gustaron mucho. Pense que iban a ser peliculas mas infantiloides para mi gusto, al estilo de las ultimas entregas de Batman, pero me sorprendieron para mi alegria y disfrute.

Una cosa que Iñaki menciona mucho al decir que se van a rodar muchas adaptaciones de comics son las secuelas de peliculas ya estrenadas: SpiderMan, Xmen, Batman...
Siempre se ha dicho que segundas partes no son buenas, y prueba de ello esta en Batman. ¿Como pretende la industria de "Jolibu" superar el exito de SpiderMan y XMen en sus secuelas? Eso es lo que mas miedo me da. Que prentendan superarlas economicamente y que para ello las carguen de superefectos superespeciales... y se las carguen.

PD=> ¿A nadie mas que a mi le han parecido un poco forzados los efectos de los saltos de Spiderman entre los edificios?
2002-09-12 03:55   Mireya
Ciertamente la pelicula tiene grandes efectos especiales, pero le faltaron muchos detalles que cubrir, como lo de la muerte del tio Ben, o los de la teleraña, para que una pelicula de comics sea realmente buena se deve de tomar encuenta todo0s y cada uno de los detalles del comic si no tiene caso que se realice ya que no cubrira las demandas de las personas que acuden a verlas.

Tambien hay que contar que ulti,a,emte a los productores de cine les ha dado por hacer peliculas de los comics y en algunos casos niciquiera se toman la molestia de conocer la historia de los protagonistas (o heroes).

Atentamente.
Mireya Humbolt
"Las grandes sorpresas de la vida, vienen en pequeños paquetes"
2002-09-08 00:47   Hubbard
Estoy de acuerdo de que hay adaptaciones buenas y otras malas, pero pienso que entre mas tiempo transcurren las pelicuals más decae su imagen, creo también que las empresas de comics deben estar directamente involucradas en el rodaje de susu historias.
2002-09-05 02:47   Melkor
Buena película, pero creo que el final con la bandera américana sobra, pues en la película no se hace ninguna alusión a EEUU.
2002-09-03 07:31   Dyakar
Como tantos aquí, la película no me decepcionó. Tal vez porque, después de tantas anteriores decepciones con Superman y Batman entre otras, estaba un poco curada de espantos. Es cierto que a veces hacen cada porquería que hasta te dan ganas de matar al director, a los actores que se prestaron y a los que tienes a lado viendo contigo en el cine, pero la adaptación fue bastante buena después de todo. Y sí, me encanta que pueda hacer sus telarañas propias, ¿que hace un muchachito con tal genialidad de hacer una sustancia como esa sufriendo de hambre? en vez de superheroe podía haberse hecho millonario y ser finalmente algo como entre Bruno Díaz y el hombre araña no? Se los dejo de tarea.
2002-07-29 21:45   Nimrodelisa
Me parece que el hecho de que Pete fabrique el mismo las telarañas a la antigua usanza es algo bastante positivo. La verdad es que queda un poco cutre eso de que el hombre araña use telarañas echas en un laboratorio. Ya no parecen algo propio de este superhéroe, sino que cualquier flipado que diese con la fórmula podría usar los cartuchos tan tranquilo,como si de un bote de super-glue se tratase. Además queda muy mal cuando en medio de la pelea al pobrecillo Spiderman se le acaban los dichosos cartuchos. En cuanto a la adaptación del cómic me pareció bastante buena, y desde luego,al final de la película, no pude evitar soltar un profundo "bien hecho"...Los que la han visto ya sabrán por qué,yo no quiero meter spoilers. Adiós!
2002-07-29 02:29   Coloso
Cuando se hacen peliculas ya sea de comics o de libros va a hacer muy difícil dejar contenta a todas las personas fanáticas ya que existe un conocimiento previo del tema... por ejemplo si se producen innovaciones en un personaje van a existir acuerdos y desacuerdos... como todo en la vida... ah y no olvidemos que hoy en día todo es comercial.
2002-07-24 21:07   Gari
Quisiera dar mi opinión con lo del tema del lanza redes. La nueva forma de lanzar redes de Spidey en la peli está bien pero mientras que en el cómic la fórmula que inventa Peter entre otras cosas hacía que la telaraña consiguiera deshacerse, en la peli quien se encargará de limpiar todas esas molestas telarañas?, que recordemoslo tienen la fuerza proporcional de una araña osea que serán como cables de acero mas o menos
2002-07-23 21:52   rüja_yuraj
Después de leer, el artículo de Iñaki, solo puedo decir, que: El que se hagan películas de comics, es en sí ya una gran ganancia para el espectador y para lo seguidores del comic. De que es decepcionante aveces en cuanto a la adaptación, lo es y quizas lo sea por un largo tiempo. Esperemos que se sigan haciendo las adaptaciones de comics, pues hay mucho y buen material para que se nos presenten unas buenas películas.
Rüja Y.
2002-07-23 18:17   floydiano
mi opinion es que la pelicula de Spider-Man es la mejor adaptacion que han hecho en cine de un comic, ojala, ya que soy un asiduo lector de Batman, en todos sus comics, que deberia haber una adaptacion bien hecha de Batman.
2002-07-23 00:02   Kveld-ulf
he visto spiderman este fin de semana y la verdad me ha gustado, reconozco que hay cambios, algunos acertados y otros menos pero ha mantenido el espiritu del comic, y se reconoce a spidey durante toda la pelicula, el director se nota que ha sido respetuoso, el actor esta bien elegido, se ha respetado el barroquismo de las acrobacias de spiderman sin que chirrien, personalmente Jameson me encanto y la pelea final con spiderman aporreado ganando en el ultimo suspiro y con la mascara desgarrada es puro comic.

pienso que siempre debe haber una libertad narrativa cuando se cuenta una historia, por ejemplo Frank miller reinvento a Batman y Daredevil, consiguiendo comics magnificos, aunque fueran contra lo que esos personajes eran antes de cogerlos.
En definitiva se puede variar cosas si se va a aportar algo, si se hace mas grande la historia y no cuando se hace por motivos de ganer taquilla y dinero

2002-07-22 21:39   IÑAKI BAHON
Si te he de ser sincero, el hecho de que Spidey genere las redes de forma natural me parece un acierto. ¿Qué sentido tienen que pase apuros económicos alguien capaz de inventar en una tarde una sustancia por cuya patente le hubieran pagado millones?
Lo del fluído de toda la vida no resulta muy verósimil.

Pero si en eso la película si que intentar ser un poco más realista que el cómic, en lo que no se mojan en absoluto es en el tema del uniforme.
El primero que se hace, el del pantalón del chandal con unas zapatillas sí es creíble. Pero luego, de la noche a la mañana aparece con esa increíble indumentaria (el traje del filme me parece muy bueno) sin que no nos digan cómo ha podido confeccionarla.
2002-07-22 20:44   Tarqualan
Tienes toda la razon. Yo vi "Spider-Man" en el cine y no me gusto mucho, sobre todo porque habia muchos cambios. ¿Desde cuando Spider-Man lanza las telarañas desde las venas? ¿Y como es que el tio Ben muere esperandolo en la biblioteca si en realidad el criminal fue a su casa?. Eso me decepciono mucho.